CALI, Colombia — El Día Internacional de la Mujer, en su concepción más pura, es un monumento a la lucha por la paridad y un reconocimiento a la arquitectura social que las mujeres han construido contra viento y marea. Sin embargo, en Colombia, cada 8 de marzo se siente menos como una conmemoración de victorias alcanzadas y más como un examen forense de una crisis humanitaria que se niega a ceder.
En teoría, la fecha convoca a una reflexión colectiva sobre la equidad. En la