Hablar de una Asamblea Nacional Constituyente en Colombia, propuesta por el presidente Gustavo Petro, es como mencionar la soga en la casa del ahorcado. La sola idea ha despertado en la oposición un sobresalto casi visceral, amplificado
por sus medios corporativos que la etiquetaron como un embeleco autoritario o un plan oculto para perpetuarse en el poder, cuando esa iniciativa sería para
radicarse ante el próximo Congreso el 20 de julio de 2026, lo cual derrumba la
narra