En la política colombiana es habitual que alcaldes y gobernadores soliciten renuncias protocolarias a sus gabinetes para abrir paso a reacomodos profundos. En el Valle del Cauca, tanto la gobernadora Dilian Francisca Toro como el alcalde de Cali, Alejandro Eder, han optado por una estrategia distinta: cambios graduales, medidos y, en el caso de la capital del departamento, largamente aplazados.
Las condiciones para un remezón amplio en la administración municipal estaban dad