La geopolítica del siglo XXI parece deslizarse, con inquietante naturalidad, hacia los capítulos más oscuros del expansionismo territorial. En una escalada retórica que ha sacudido los cimientos de la OTAN y alterado la estabilidad europea, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reactivado con una agresividad inédita su interés por hacerse con el control de Groenlandia. Lo que en 2019 fue recibido como una excentricidad diplomática, hoy —en enero de 2026— se ha tra