Los recientes ajustes anunciados por el alcalde de Cali parecen responder menos a una estrategia de gobierno claramente definida y más a la presión que ejercen los resultados adversos reflejados en distintas encuestas de opinión. No es un secreto que, en comparación con otros alcaldes del país, los niveles de favorabilidad del mandatario local se ubican en un rango preocupantemente bajo.
En ese contexto, los movimientos en el gabinete lucen como un intento por corregir el ru