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Tuluá tiene su Marca Ciudad mientras persiste el recuerdo de la demolición de la obra del maestro James Moncada

  • Foto del escritor: Redacción
    Redacción
  • 14 jul
  • 2 min de lectura

La Alcaldía presentó la nueva identidad institucional del municipio, en medio de un clima que revive el debate sobre la protección del patrimonio artístico local y la memoria cultural urbana.

Por: William Loaiza Amador | Periodista

La Alcaldía de Tuluá presentó la nueva Marca Ciudad de Tuluá, pero la ceremonia no borró el recuerdo de la demolición en 2024 de la escultura‑logo del artista local James Moncada Esquivel, un hecho que siguió generando debate en la comunidad.

En un acto celebrado en la Plaza Cívica Batalla de Boyacá, el alcalde Gustavo Adolfo Vélez Román entregó a la comunidad la Marca Ciudad, una identidad diseñada a partir del escudo municipal cuyo conjunto cromático busca simbolizar la unión, las montañas, los ríos y la riqueza natural de Tuluá. La Superintendencia de Industria y Comercio registró y protegió la marca por un período de diez años mediante la Resolución No. 43650.

La iniciativa recibió el respaldo de sectores que vieron en la nueva identidad una oportunidad para dinamizar el turismo y el comercio local. La Alcaldía hará la elaboración de un manual de uso y campañas de difusión, así como talleres y convocatorias para que comerciantes, emprendedores y organizaciones se apropien de la marca. Al evento asistieron representantes de EMTULUÁ y Centro Aguas, miembros del gabinete municipal, concejales, la Cámara de Comercio, la Policía y la Iglesia, entre otros.

El contraste con la memoria artística

No obstante, la entrega oficial de la Marca Ciudad ocurrió en un clima en el que aún permanecía la memoria de un episodio en marzo de 2024, cuando la administración municipal desmontó la escultura de las letras “TULUÁ”, obra del maestro James Moncada Esquivel.

Esa pieza, instalada durante la gestión del exalcalde John Jairo Gómez, había sufrido actos de vandalismo —incluido el robo temporal de la “paloma de la paz” que servía de tilde— y su remoción por orden del nuevo gobierno generó rechazo entre vecinos, artistas y el propio autor. Moncada defendió en su momento el valor cultural y el sentido de pertenencia de la obra, asegurando que no se trataba únicamente de un logo sino de un símbolo compartido por la comunidad.

Debate sobre el patrimonio urbano

Desde entonces, el caso abrió un debate sobre la protección del patrimonio artístico urbano y la necesidad de articular canales de diálogo entre la administración y los creadores locales para evitar decisiones que fragmentaran la memoria colectiva.

Líderes culturales instaron a que la implementación de la nueva Marca Ciudad incluyera mecanismos claros de participación ciudadana y respeto por las expresiones artísticas ya presentes en el espacio público. Al respecto, se recordó en los sectores culturales que “la identidad no se construye solo con un símbolo; se fortalece cuando se reconoce y se cuida la memoria cultural”.

Tuluá encaró así la oportunidad de proyectarse hacia afuera con una identidad oficial, al tiempo que enfrenta el desafío de sanar las tensiones internas sobre cómo se cuida y valora el patrimonio cultural.


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