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- Redacción

- 29 ene
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En la madrugada de este miércoles, el Valle del Cauca y el resto del país fueron escenario de una operación de seguridad sin precedentes. Bajo el liderazgo del Ministerio de Justicia y el INPEC, se ejecutó un megaoperativo simultáneo en los 124 Establecimientos de Reclusión del Orden Nacional (ERON), con el objetivo de desarticular las “oficinas” criminales que operan desde el interior de las cárceles y que afectan de manera directa la seguridad y la economía en ciudades como Cali, Buenaventura y Tuluá.
La intervención contó con el despliegue de 3.900 uniformados y dejó resultados contundentes. Durante los procedimientos se incautaron 1.320 teléfonos celulares y 1.700 tarjetas SIM, considerados las principales herramientas para la extorsión carcelaria bajo modalidades como el “falso servicio” y las amenazas directas. Asimismo, fueron decomisados 427 kilogramos de estupefacientes, 480 armas blancas, 450 litros de licor artesanal y cerca de tres millones de pesos en efectivo.
El ministro de Justicia (e), Andrés Idárraga Franco, afirmó que, si bien el Gobierno avanza en la humanización del sistema penitenciario, esta debe ir acompañada de control y seguridad. “Estamos haciendo todos los esfuerzos para impedir que se siga delinquiendo desde los centros de reclusión”, sostuvo el funcionario.
Uno de los anuncios más relevantes para el Valle del Cauca fue la reactivación del sistema de bloqueo de señal en cárceles estratégicas del país. El ministro Idárraga reveló que desde 2012 no se realizaba mantenimiento a estos equipos, lo que facilitó la proliferación de llamadas extorsivas. El plan de choque comenzará en centros penitenciarios como El Barne, Valledupar y La Dorada, desde donde se ha detectado la operación de bandas que extorsionan a ciudadanos y empresarios vallecaucanos.
Por su parte, el director general del INPEC, teniente coronel Daniel Gutiérrez, señaló que este megaoperativo hace parte de la estrategia institucional para “poner orden en la casa” y retomar el control de los pabellones más críticos del país. En el Valle del Cauca, donde la extorsión carcelaria ha sido un problema persistente, estas acciones representan un alivio y una señal de fortalecimiento de la inteligencia estatal.
Las autoridades confirmaron que este tipo de operativos continuarán de manera sorpresiva en centros penitenciarios como Villahermosa (Cali), Jamundí y Cartago, con el fin de impedir que los cabecillas de bandas criminales sigan delinquiendo desde prisión.




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