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La segunda apuesta de Eder

  • Foto del escritor: Redacción
    Redacción
  • 1 feb
  • 3 Min. de lectura

Impertérrito se mantuvo el alcalde de Cali, Alejandro Eder, en su estrategia de no ceder cuotas burocráticas a la política tradicional, pero sí efectuar rotaciones internas con el propósito de superar debilidades estructurales en su administración. En esa línea, el mandatario decidió remover a Gustavo Orozco de la Secretaría de Movilidad, una dependencia que se había convertido en el principal foco de inconformidad ciudadana.

La movilidad terminó siendo el detonante de la impopularidad del alcalde, reflejada en la más reciente encuesta de Guarumo, que le atribuyó una desfavorabilidad del 66 %. Más allá de las cifras, el entorno cercano de Eder advertía que la dureza con la que se venía sancionando a motociclistas y automovilistas podía desembocar en un estallido social similar al ocurrido hace cinco años en la capital del Valle.

La Secretaría de Movilidad, descrita en círculos políticos como un verdadero polvorín, entra ahora en una etapa de desactivación con la llegada del coronel Sergio Moncayo. Analistas consideran que su perfil podría aportar mayor mesura y una visión más integral para enfrentar el caos vial. La persecución a motociclistas, la proliferación de cámaras de fotomultas y el fracaso de la llamada “invasión de taches” rompieron la relación entre la administración distrital y buena parte de la ciudadanía. El giro del alcalde sugiere que entendió que ese camino no conducía al éxito de su gobierno.

Aunque los indicadores de homicidios también se elevaron, estos no generaron el mismo nivel de ruptura con los caleños. El verdadero colapso político vino desde Movilidad. Con los ajustes en el gabinete, Eder busca recomponer su imagen en medio de una ambiciosa agenda de inversión, con más de cien obras actualmente en ejecución en la ciudad.

En paralelo, se intensifica la ofensiva discursiva de los candidatos al Congreso por el Pacto Histórico. Al no estar ya Iván Duque en la Presidencia y ser Gustavo Petro el jefe de Estado, el blanco político se trasladó al alcalde de Cali. La estrategia es exponer cada error para presentar la administración como ineficiente o corrupta. El cálculo político apunta a resistir hasta el 8 de marzo, cuando se definirá la nueva composición del Congreso, antes de un previsible reacomodo de fuerzas rumbo a las elecciones regionales de 2027.

AdhesionesEl precandidato presidencial Abelardo de la Espriella visitó Cali y Palmira, donde recibió adhesiones relevantes. En la “Villa de las Palmas” se evidenció la participación de estructuras políticas que, en la práctica, reflejan un acercamiento del Partido de la U a su aspiración presidencial. Aunque no hay confirmaciones oficiales, los respaldos comienzan a hacerse visibles. Más explícito fue Mario Germán Fernández de Soto, presidente del conservatismo vallecaucano, quien publicó en redes sociales su apoyo al aspirante.

La listaEn el Centro Democrático persiste la incertidumbre sobre quién obtendrá la segunda curul a la Cámara por el Valle del Cauca. En condiciones normales, Santiago Castro partiría como favorito, respaldado por el concejal Juan Felipe Murgueitio Bustamante, una figura joven con liderazgo en ascenso.

Otros nombres también disputan espacio: Alejandra Cifuentes, Jaime Arizabaleta, la exfiscal Mónica Gaitán y Juan Felipe Gómez, apoyado por la Fuerza Social del exgobernador Ubeimar Delgado Blandón. El uribismo confía en ampliar su representación en el Valle, en una contienda que se perfila cerrada y altamente competitiva.

Etiquetas:Cali, Alejandro Eder, gabinete distrital, movilidad, impopularidad, encuesta Guarumo, política local, Valle del Cauca, Centro Democrático, Partido de la U, conservatismo, Congreso, elecciones 2026, Abelardo de la Espriella, Pacto Histórico, Gustavo Petro, liderazgo político, reacomodo electoral

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