La pasión comienza bajo el sol de marzo: El Valle del Cauca se sumerge en la mística del Domingo de Ramos
- Redacción

- hace 6 días
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Por Redacción Tu Razón Corresponsalía de Cultura y Sociedad

CALI, Colombia — El Valle del Cauca, una región definida por el ritmo de la salsa y el verdor de sus cañaverales, hizo una pausa solemne este domingo. Bajo un sol canicular que marcó el termómetro de marzo, miles de ciudadanos transformaron las calles en ríos de incienso y devoción para dar inicio a la Semana Mayor. El tradicional Domingo de Ramos no fue solo un acto litúrgico; fue una manifestación masiva de identidad en las plazas de Cali, Palmira, Buga y Cartago.
Desde las primeras luces del alba, la movilización hacia los centros históricos anunciaba una jornada excepcional. La fe, esa fuerza invisible que en el suroccidente colombiano mueve tanto voluntades como economías, congregó a familias de todas las generaciones en un rito de apertura que precede a los días más sagrados del calendario católico.
Cali: Entre la guayabera y el asfalto caliente
En la Catedral Metropolitana de Cali, el epicentro de la capital, la fila de fieles se extendía por la emblemática Plaza de Cayzedo. El paisaje visual era un contraste vibrante: el blanco de las guayaberas tradicionales frente al colorido ingenio de los vendedores ambulantes que ofrecían desde rosarios de madera hasta alivio para el calor.
"Vengo cada año con mis nietos. Es enseñarles que la Semana Santa es más que vacaciones", comentaba Mercedes, una matrona de 82 años que, a pesar del clima, sostenía con firmeza su ramo de flores silvestres. Para muchos como ella, la jornada representa un retorno necesario a lo sagrado en medio del ruido urbano.
Buga: El pulmón de la esperanza regional
Como se proyectaba, la Basílica del Señor de los Milagros en Buga se consolidó como el corazón palpitante del Domingo de Ramos. Peregrinos de todo el suroccidente colmaron la plazoleta de Lourdes, convirtiendo a la "Ciudad Señora" en un escenario de promesas cumplidas y favores solicitados.
Las autoridades locales reportaron un ingreso masivo de vehículos, confirmando que el turismo religioso sigue siendo el motor económico imbatible de Buga durante esta temporada. La intensidad aquí es distinta; el aire se siente cargado de una urgencia espiritual que atrae a visitantes de todo el país.
El "Ramo Verde": Un compromiso con la creación
Un detalle disruptivo y aplaudido de la jornada fue la transformación estética de los ramos. Tras años de campañas de la Iglesia y las autoridades ambientales (CVC), la palma de cera —en peligro de extinción— fue reemplazada mayoritariamente por alternativas sostenibles:
Plantas Vivas: Anturios y orquídeas que los fieles llevarán luego a sus jardines.
Sustitutos Forestales: Ramos de olivo y pino que cumplieron la función ritual sin afectar el ecosistema de los Andes.
Símbolos de Paz: El ondeado de pañuelos blancos al paso de las imágenes procesionales.
Lo que sigue: Una agenda de fe y cultura
Con la bendición de los ramos, el Valle del Cauca entra en una semana de alta visibilidad nacional. Los próximos días estarán marcados por un despliegue que combina el esfuerzo físico con la contemplación:
Procesiones Infantiles: Semilleros de tradición en diversos municipios.
El Ascenso a las Tres Cruces: El reto físico y espiritual que miles de caleños emprenden hacia los cerros tutelares.
Música Sacra: Festivales que harán resonar las capillas coloniales con partituras centenarias.
Al caer la tarde, mientras el sol se ocultaba tras los Farallones de Cali, el Valle del Cauca cerraba su primer gran acto de la Semana Santa. Por unos días, la región ha decidido cambiar el ruido del mundo por el murmullo de la oración y el paso lento de la procesión.




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