El Valle del Cauca invierte en comunicaciones militares para reforzar el control territorial
- Redacción

- 13 ene
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Con recursos provenientes de la Tasa de Seguridad, el Gobierno del Valle del Cauca entregó al Ejército Nacional 42 radios satelitales de última generación, una inversión cercana a los 7.700 millones de pesos que busca fortalecer la capacidad operativa en algunas de las zonas más complejas del departamento, como Jamundí y la región del Naya.
Los equipos, fabricados por la compañía estadounidense Harris, representan un salto tecnológico en materia de comunicaciones militares. A diferencia de los sistemas convencionales, estos dispositivos no dependen de antenas repetidoras terrestres, una limitación histórica en territorios de geografía accidentada y débil infraestructura.
Según explicó la gobernadora Dilian Francisca Toro, la apuesta responde a una estrategia integral de seguridad que prioriza el control territorial y la inteligencia en tiempo real. “La seguridad es un requisito esencial para el desarrollo económico, la inversión y el empleo. Sin tranquilidad, no hay progreso posible”, señaló durante el acto de entrega.
Una ventaja táctica en territorios aislados
Los radios permiten comunicación continua desde cualquier punto del departamento —e incluso fuera del país— gracias a su conexión satelital. Además, incorporan sistemas de geolocalización que permiten a los comandos militares monitorear en tiempo real la ubicación y los desplazamientos de las tropas en terreno.
Para el Ejército, esta capacidad resulta clave en operaciones contra estructuras dedicadas al narcotráfico, la minería ilegal y el control de corredores estratégicos. “Cuando no dependemos de repetidores terrestres, ganamos autonomía y reducimos vulnerabilidades”, explicó el general Juan Oduber Rendón, comandante de la Tercera Brigada.
Uno de los primeros despliegues se realizará en Jamundí, donde las autoridades han identificado cerca de 1.800 hectáreas de cultivos ilícitos, y en el Naya, una región históricamente utilizada como ruta de salida de narcóticos hacia el Pacífico.
Seguridad y condiciones para el soldado
Más allá del impacto operativo, la administración departamental subrayó el componente humano de la inversión. Los nuevos dispositivos pesan alrededor de un kilo, frente a los antiguos sistemas que superaban los cuatro kilos, reduciendo la carga física de los soldados en operaciones prolongadas.
“El bienestar del uniformado también es seguridad”, afirmó la gobernadora Toro, al destacar que la modernización tecnológica no solo mejora la eficacia militar, sino las condiciones en las que se presta el servicio.
La entrega de estos equipos se inscribe en una política más amplia de fortalecimiento de la Fuerza Pública financiada con recursos regionales, en un contexto donde la disputa por el control del territorio sigue siendo uno de los principales desafíos de seguridad en el suroccidente colombiano.




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