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El pulso del Pacto Histórico y el reacomodo político en el Valle

  • Foto del escritor: Redacción
    Redacción
  • 9 feb
  • 2 Min. de lectura

El comportamiento en las urnas del Pacto Histórico (PH) perfila un reordenamiento profundo de las fuerzas políticas en el Valle del Cauca. Mientras algunos dirigentes dudan de la capacidad del movimiento para sostener lo ganado en 2022, las lecturas internas apuntan a un escenario más favorable para la coalición de izquierda.

El representante y hoy candidato al Senado Alejandro Ocampo sostiene, con convicción, que el PH no bajará de seis curules a la Cámara en las elecciones del 8 de marzo. Basa su proyección en la acogida territorial de los actuales congresistas y de los nuevos aspirantes en los 42 municipios del departamento. Hace cuatro años, el PH alcanzó 412.000 votos y cinco escaños sin contar con un gobierno nacional afín; hoy, con la Casa de Nariño alineada, la meta es mayor.

En su análisis, Ocampo anticipa que el Centro Democrático conservaría una curul, mientras la coalición Liberalismo–Colombia Renaciente obtendría dos. De cumplirse el escenario de seis escaños para el PH, el Partido de la U quedaría con tres, y el último asiento se disputaría entre el Nuevo Liberalismo–MIRA y Cambio Radical–Colombia Justa Libres.

Las proyecciones técnicas estiman una cifra repartidora cercana a 85.000 votos. Para asegurar seis curules, el PH tendría que movilizar alrededor de 510.000 sufragios. En contraste, el Partido de la U —con control en la Gobernación, 25 alcaldías, cinco congresistas, cinco diputados, cuatro concejales en Cali y alianzas recientes— podría pelear hasta cuatro escaños, respaldado por los cerca de 300.000 votos obtenidos en la elección a Asamblea.

Si la tesis de Ocampo se materializa —e incluso si el PH alcanza siete curules—, sumadas a cuatro de la U y dos probables del Centro Democrático, el panorama se tornaría especialmente adverso para liberales, verdes, conservadores y el Nuevo Liberalismo.

Richard Rivera y el reimpulso conservador

En el conservatismo, el candidato a la Cámara Richard Rivera recorrió Cali, Tuluá y Florida acompañado por el exgobernador Carlos Holguín Sardi, quien llamó a la militancia azul a respaldar con decisión al exconcejal. Holguín destacó a Rivera como parte de una nueva generación que busca recuperar espacios del partido en el Legislativo y fortalecer la democracia departamental.

¿Tamayo a la Alcaldía?

En paralelo, toma fuerza la posibilidad de que el excongresista Jorge Eliécer Tamayo entre a la contienda por la Alcaldía de Cali. Su decisión de no buscar la reelección a la Cámara por el Partido de la U es leída como la primera señal clara de un giro estratégico. Aunque se define como progresista, sectores de la dirigencia regional lo consideran un aliado del petrismo. Su relación con el Pacto Histórico es fluida y, durante su paso por el Concejo, tendió puentes con liberales y conservadores, perfilándolo como un eventual candidato de consensos.

El tablero queda abierto: la movilización real del PH y la capacidad de reacción de los partidos tradicionales decidirán el mapa político del Valle en los próximos meses.



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