El mandato de las urnas en Colombia: Entre la resiliencia cívica y las sombras del sistema
- Redacción

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Una jornada custodiada por el General Herbert Benavidez.
La política como refugio
Más preocupante aún es la persistencia de la corrupción sistémica. Las capturas de candidatos al Congreso vinculados a redes de contrabando —como el caso de Freddy Camilo Gómez— y los episodios de soborno en el Amazonas, revelan que para ciertos sectores la política sigue siendo vista como una patente de corso para la delincuencia. Estas "maquinarias", denunciadas en sectores vulnerables como el barrio Marroquín, son el cáncer que erosiona la confianza en el contrato social.
El contrato social de 2026
La coincidencia de esta jornada con el Día Internacional de la Mujer añadió una capa de significado necesaria: la exigencia de una equidad real en la representación y en la vida pública. Las nuevas congresistas y sus colegas varones deben entender que el voto depositado hoy no es un cheque en blanco, sino un contrato de vigilancia permanente.
El debate electoral termina en las urnas, pero el desafío de la coherencia apenas comienza. Los elegidos tienen la responsabilidad histórica de demostrar que están a la altura de un pueblo que, a pesar de las cicatrices de la guerra y la corrupción, sigue creyendo en la fuerza de su propia voz.
Que los resultados de hoy no se conviertan en meras cifras de un boletín oficial, sino en el cimiento de una nación que aprenda, finalmente, a tramitar sus diferencias sin violencia y con la razón como única bandera. La Colombia del 2026 ha cumplido; ahora es el turno de sus líderes de demostrar que son dignos de ella.




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