¿Democracia a puertas cerradas? Crecen las quejas por restricciones en el Concejo de Cali
- Redacción

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Por William Loaiza Amador Corresponsal de Asuntos Metropolitanos y Gobernanza

CALI, Colombia — Lo que debería ser el epicentro de la deliberación democrática y el control político en Cali se ha transformado, según denuncias ciudadanas, en un espacio de acceso restringido y normas que muchos califican de "insólitas". Líderes comunales y ciudadanos que acuden habitualmente a las sesiones del Concejo Municipal, que actualmente sesiona en el Centro Cultural, manifiestan un profundo descontento por las trabas impuestas para presenciar los debates que definen el futuro de la ciudad.
Las quejas no se limitan a la dificultad física para ingresar al recinto; incluyen prohibiciones que tocan la fibra cultural de la atención y el diálogo en las instituciones públicas colombianas, como el consumo de tinto.
Sin paso y sin café: Las barreras del control
La principal fuente de fricción radica en el filtro de seguridad en la entrada. Veedores ciudadanos reportan que, en diversas ocasiones, el personal de logística impide el libre acceso bajo argumentos de aforo o protocolos internos no publicados. Esta limitación afecta directamente la participación ciudadana en debates sobre temas críticos como el presupuesto distrital o el Plan de Ordenamiento Territorial.
Pero la molestia colectiva encontró su punto de quiebre en una medida simbólica: la prohibición del consumo de café durante las sesiones. Para los asistentes, esta norma es una muestra de la desconexión entre los cabildantes y la realidad de quienes los eligieron.
"Venimos a escuchar qué deciden sobre nuestros barrios y nos encontramos con una barrera. Es una corporación pública, pagada con nuestros impuestos. Que nos prohíban entrar o incluso tomarnos un café mientras escuchamos un debate de tres horas es una falta de respeto", afirmó un veedor ciudadano bajo condición de anonimato.
El debate jurídico: ¿Se vulnera el principio de publicidad?
Desde una perspectiva legal, los concejos municipales son corporaciones administrativas de carácter público. La Ley colombiana establece que sus sesiones deben ser abiertas y públicas, salvo casos excepcionales de reserva legal. Coartar la presencia de los ciudadanos no solo genera malestar, sino que podría constituir un incumplimiento de los principios constitucionales de transparencia y participación democrática.
El contraste con el discurso político
Mientras en el recinto los concejales debaten sobre "recuperar la confianza" y construir una "Cali para todos", afuera, en el pasillo, la percepción es opuesta. Los ciudadanos exigen que el Concejo Municipal:
Garantice el acceso libre sin filtros injustificados.
Flexibilice las normas de convivencia para permitir el consumo de bebidas no alcohólicas.
Recuerde su naturaleza pública, permitiendo que el control social se ejerza desde las barras y no solo a través de transmisiones digitales.
Hasta el momento, no ha habido un pronunciamiento oficial por parte de la Mesa Directiva del Concejo que explique si estas medidas obedecen a reglamentos del Centro Cultural o a disposiciones internas de la corporación.




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