La decisión de la senadora María Fernanda Cabal de cuestionar públicamente el proceso de selección de la candidata presidencial del Centro Democrático tuvo un efecto inmediato y profundo. Si su propósito era debilitar la precandidatura de Paloma Valencia, lo consiguió. El momento elegido —a menos de cuarenta días de la consulta interna— no pudo ser más inoportuno.
Se trata, además, del segundo golpe que recibe en pocas semanas el expresidente Álvaro Uribe, luego de la salida