¡ESCÁNDALO! Emilio Tapia, el patrón de la corrupción y sus tentáculos con el gobierno de Ospina
- Redacción

- 24 sept 2021
- 5 Min. de lectura
Los colombianos y extranjeros no dejan de sorprenderse por los escándalos que ocurren en nuestro país, en donde la corrupción ha hecho metástasis en todos

los niveles de la administración pública y observan impávidos cómo los órganos de control no dan abasto en aperturar
y cerrar las investigaciones al prescribir los términos legales para imputar cargos o sancionar disciplinariamente a los funcionarios, a causa de la enorme carga laboral que tienen. Es decir, la corrupción ha adquirido proporciones inimaginables que no logran taponar las venas rotas de estos delitos contra la administración pública.

Emilio Tapia mantiene un gran vínculo con la alcaldía de Jorge Iván Ospina en la primera administración y en la segunda. De lo contrario nadie se explica ese vínculo de contratación con Cali y el Departamento del Valle, antes y ahora.
Muchos ya conocen las patrañas engañosas utilizadas y urdidas por un abogado que denigra de la profesión y nos lleva a tener pena ajena. Su nombre es Emilio Tapias, un costeño que se va convirtiendo en un profesional de la corrupción, uno de los cerebros del carrusel de la contratación en Bogotá —quien pagó siete años de cárcel—, quien no escarmentó ninguna pena ni vergüenza, todo lo que toca huele a podredumbre. Primero participó en el carrusel de la contratación desfalcando al Distrito de Bogotá, en la alcaldía de Iván Moreno Rojas, nieto del dictador Gustavo Rojas Pinilla; donde se robaron cerca de $600.000 millones; a pesar de estar detenido ha seguido tejiendo la red burocrática en la gobernación de Cundinamarca como el secretario de infraestructura, el eje de la contratación del gobernador actual, recomendado por el Diputado Pedro Paternina, amigo íntimo de Tapias. Luego, aparece en el entramado de la la contratación con el Ministerio de las TIC, interviniendo en la constitución de la Unión Temporal de Centros Poblados, en donde se destapó la olla de corrupción, en la cual se dieron más de $ 75.000.000 millones como anticipo para la conexión de internet de 7.000 escuelas rurales, y que jamás se ejecutaron, en donde se utilizaron pólizas de garantías espurias y apócrifas, para respaldar la ejecución del contrato por parte de la Unión Temporal escogida mediante Licitación Pública amañada.
Pero los tentáculos fueron más allá de todo algoritmo político, otrora en el año 2015, la Unión Temporal Alfa Cali, firmó un contrato con la Alcaldía de Jorge Iván Ospina, cuando su hermano Mauricio Ospina fungía como Senador, para la construcción de una parte del Parque lineal Río Cali, donde Jorge Alfonso Molina
García Mayorga figuraba como representante suplente de la unión temporal en la que Emilio Tapias era dueño de una de las empresas que hoy es cuestionada por el desfalco al Ministerio de las TIC. Era la época en que Iván Moreno y Mauricio Ospina compartieron bancada como senadores del Polo en el 2010, en pleno escándalo del carrusel de la contratación que sacudió al partido y que mandó a la cárcel a los hermanos Moreno Rojas y a Emilio Tapia. Este último se unió al Polo como patrocinador y benefactor para acompañar la candidatura de Iván Moreno al Senado y por esa vía se vinculó a la alcaldía de Samuel Moreno y se convirtió en el enclave mayor del carrusel de contratación. Fue condenado a 17 años de prisión, pero logró rebaja de penas por colaboración con la justicia.
Pero los tentáculos fueron más allá de todo algoritmo político, otrora en el año 2015, la Unión Temporal Alfa Cali, firmó un contrato con la Alcaldía de Jorge Iván Ospina, cuando su hermano Mauricio Ospina fungía como Senador, para la construcción de una parte del Parque lineal Río Cali, donde Jorge Alfonso Molina García Mayorga figuraba como representante suplente de la unión temporal en la que Emilio Tapias era dueño de una de las empresas que hoy es cuestionada por el desfalco al Ministerio de las TIC.

A pesar del infortunio sufrido los nexos personales de la política no los alejaron y mucho menos para seguir confabulando alianzas y realizar acuerdos sobre la contratación pública. Fue así cómo se vinculó Emilio Tapia con la administración de Jorge Iván Ospina en la primera administración y en la segunda. De lo contrario nadie se explica ese vínculo de contratación con Cali y el Departamento del Valle, antes y ahora.
Ahora resulta que ante las declaraciones rendidas por el señor Jorge Alfonso Molina García Mayorga, ante la Fiscalía General de la Nación, para demostrar la capacidad de corrupción del contratista de Emilio Tapia, condenado por el carrusel de la contratación y ahora detenido por el leonino contrato con el Ministerio de las TIC, se vino a conocer la existencia de dos (2) contratos con EMCALI en los que Emilio Tapia estaría detrás: uno de ellos con el Consorcio Clarificación Puerto Mallarino por $3.800 millones y otro con el Consorcio Renovación Puerto Mallarino por $2.417 millones, apareciendo como representante legal el señor Herles Rodrigo Ariza Becerra, persona muy cercana a Emilio Tapia. Cabe observar además que, Ariza Becerra es, a su vez, representante de ICM Ingenieros, una de cuatro (4) empresas socias en la Unión Temporal Centros Poblados. Los dos (2) Consorcios de Puerto Mallarino, quienes celebraron contrato con el Municipio de Santiago de Cali- EMCALI, tienen los mismos socios: Proctor Construcciones S.A.S. de Montería; AESCAF S.A.S, una constructora de vivienda de Girardot; y la sociedad Consultoría Técnica Latinoamericana y del Caribe S.A.S (CONTELAC SAS). Estos dos contratos fueron adjudicados bajo la gerencia de Juan Diego Flores, quien se vinculó a la administración de Jorge Iván Ospina en la Secretaría de Infraestructura en junio de 2020, luego, pasó a la gerencia de EMCALI, entidad que tiene la lupa puesta por parte de los sindicatos de trabajadores, por la modificación o cambio de los Estatutos de la empresa, en especial su objeto social, realizado a finales del año pasado, esa diversificación de actividades y que la habilita para ejecutar actividades distintas con costos millonarios como es la pavimentación de la red vial de la ciudad de Cali, a través de un Convenio Interadministrativo, todo esto en el año 2021. Esto significa que EMCALI podrá realizar inversiones costosas en la acometida de acueducto y alcantarillado en las vías públicas de Cali, así como la pavimentación, mediante subcontratos como lo viene haciendo, sin la utilización directa de sus trabajadores oficiales.
Todo este entramado de felonía pone a Emilio Tapias, no solo como el zar de la contratación en Colombia junto con el señor ex-agente de la policía Ariza Becerra, hombre de confianza de Tapia y quien aparece como representante legal en otros contratos que aún no han sido destapados como la administración de bienes inmuebles de la DNE (S.A.E.), y que este año la Contraloría General de la República alertó sobre la cantidad de bienes que tenía Ariza Becerra a su nombre asignados por la Sociedad de Activos Especiales. En total, Herles Rodrigo Ariza Becerra ha aparecido como depositario de más de un centenar de bienes incautados a narcotraficantes y testaferros. La amistad entre ellos no es casual sino que data tiempos atrás, cuando Ariza Becerra era policía y trabajó en las oficinas aduaneras de San Andrés, cuando el papá de Tapia era director de la DIAN en el archipiélago durante los últimos años del gobierno Uribe; los Tapia (papá e hijo) tienen un arraigo anclado en la isla, puesto que vivieron muchos años, cuando salieron de Sahagún Córdoba amenazados por grupos armados ilegales.
Esto explica la próspera relación entre Herles Rodrigo Ariza Becerra y Emilio Tapia Aldana, al punto de ser considerado como el patrón de la corrupción en Colombia.



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